26/9/12

El secreto de Bathilda


Comenzaron a caminar mientras Hermione se veía sumamente nerviosa
-Miranda, sería conveniente que te transformes-
-¿porque?-
-bueno, llegamos sin ti y la elegida no puede aparecer aquí así como así-
-odio esa estupidez de “los elegidos” deja de decirla-
-tranquila, Hermione tiene razón…al menos  cubre tu rostro, no soy de la idea que te transformes porque no podrás defenderte-dijo Harry
-bueno esta…-

- Alto-dijo Hermione

- ¿Qué pasa?-
Acababan de alcanzar la tumba del desconocido Abbott.

-Hay alguien allí. Alguien vigilándonos, puedo sentirlo. Allí junto a los arbustos-
Se quedaron totalmente inmóviles, aferrados entre ellos, mirando fijamente al negro y denso límite del cementerio. Harry no podía ver nada.
- ¿Estás segura?-dijo Miranda colocándose la capucha de su capa de viaje

-He visto algo moverse, podría jurar que lo he visto...-
Se separó de Harry para tener libre el brazo de la varita.
-Parecemos muggles - señaló Harry

-¡Muggles que han estado poniendo flores en la tumba de tus padres! ¡Harry, estoy segura de que hay alguien por allí!-
Harry pensó que según Historia de la Magia, el cementerio se suponía que estaba embrujado: ¿Y si...? Pero entonces oyó un susurro y vio un poco de nieve arremolinarse en el arbusto que Hermione había estado señalando. Los fantasmas no podían mover la nieve.

-Es un gato -dijo Harry, al cabo de un segundo o dos-o un pájaro. Si fuese un Mortífago ya estaríamos muertos a estas alturas. Pero salgamos de aquí, y podremos volver a ponernos la Capa-

-la gente ya me conoce por aquí…es decir nunca han visto mi rostro pero soy una figura de respeto, salve al dueño de la taberna de unos dementores, pero no he dicho ni una palabra…lo único que me sirve del año pasado…magia no verbal-dijo Miranda entre las sobras de su capa-yo los guiaré a donde quieran ir, conozco el pueblo como la palma de mi mano-
Miraron hacia atrás varias veces mientras se abrían paso fuera del cementerio guiados por Miranda. Harry, que no se sentía tan tranquilo como había fingido al reconfortar a las chicas, se sintió aliviado al alcanzar la verja y el resbaladizo pavimento. Se pusieron la Capa de Invisibilidad por encima. El bar estaba más lleno que antes. Dentro, muchas voces cantaban ahora el villancico que habían oído mientras se acercaban a la iglesia. Por un momento Harry consideró sugerir que se refugiaran dentro, pero antes de que pudiera decir nada, Hermione murmuró:

-Miranda, vamos por aquí -y tiró de él hacia abajo por la oscura calle que conducía fuera del pueblo, en dirección opuesta a la que habían cogido para entrar. Harry podía divisar el punto donde las casas de campo finalizaban y la senda se convertía en campo llano otra vez. Caminaban tan rápidamente como Miranda se atrevía a vanzar, pasando más ventanas que centelleaban con luces multicolores, viendo los oscuros contornos de árboles de Navidad a través de las cortinas.

- ¿Cómo vamos a encontrar la casa de Bathilda? -preguntó Hermione, que temblaba un poco y seguía mirando sobre su hombro
-tranquilos-dijo Miranda que estaba a su lado-es un pueblo pequeño, no será muy difícil, además ¿es famosa no?-
-¿Harry? ¿Qué piensas? ¿Harry?-decía Hermione
Le tiró del brazo, pero Harry no prestaba atención. Miraba hacia la oscura masa que se erguía al final de esa fila de casas. Al momento siguiente aceleró, llevando a rastras a Hermione con él. Ella resbaló un poco en el hielo.
-¡Harry!-susurró molesta
-¿qué pasa?-dijo Miranda

-Miren…miren eso-

-¡No veo… oh!-

Podían verla. El hechizo Fidelius debía haber muerto con James y Lily. El seto había crecido salvaje en los dieciséis años que habían pasado desde que Hagrid había tomado a Harry de entre los escombros que yacían dispersos entre la hierba, tan alta que le llegaba a la cintura. La mayor parte de la casa de campo estaba todavía en pie, estaba enteramente cubierta de oscura hiedra y de nieve, pero el lado derecho del piso superior había sido volado. Allí, estaba seguro, era donde la maldición había impactado. Se detuvieron ante la verja, contemplado la ruina de lo que una vez había sido una casa de campo como las otras que la flanqueaban.

-Me pregunto por qué nadie la ha reconstruyó - murmuró Hermione

-Tal vez no se pueda-contestó Miranda
-Tal vez sea como las lesiones de Magia Oscura y no se pueda reparar el daño-dijo Harry
Metió una mano bajo la capa y asió la nevada y muy oxidada verja, sin querer abrirla, solo deseando simplemente ser parte de la casa.
- No iras a entrar, Parece peligroso-Hermione dio un salto
-no creo que esto sea magia oscura-dijo Miranda emocionada
Tocar la verja pareció activarlo. Un letrero había surgido del suelo delante de ellos, alzándose a través de las marañas de ortigas y rastrojos, como una extravagante flor, creciendo rápidamente, y en letras doradas sobre la madera decía:

En este lugar, en la noche de 31 octubre de 1981
Lily y James Potter perdieron sus vidas.
Su hijo, Harry, permanece siendo el único mago que
Alguna vez haya sobrevivido a la Maldición Imperdonable.
Esta casa, invisible para los muggles, se ha dejado
En su estado ruinoso como monumento a los Potter
Y como recordatorio de la violencia
Que destrozó a su familia y amigos


Y alrededor de las palabras pulcramente rotuladas, había garabatos agregados por otras brujas y magos que habían venido a ver el lugar donde El Niño Que Vivió había escapado. Algunos solamente habían firmado con sus nombres con Tinta Eterna; Otros habían grabado sus siglas en la madera, no obstante otros habían dejado mensajes. Los más recientes de ellos brillaban intensamente sobre los grafittis mágicos de hacía dieciséis años, y todos decían cosas parecidas.

“Buena suerte, Harry, dondequiera que estés"
“¡Si lees esto Harry, que sepas que todos te apoyamos!”
“Larga vida Harry Potter”
-¡No deberían haber escrito sobre el cartel! -dijo Hermione, indignada
-Porque nunca puedes conformarte con nada-dijo Miranda ofuscada-¿qué te parece Harry?-dijo ahora sonriente-Mucha gente te apoya y estoy segura que no tiene nada que ver con El Quisquilloso-
Pero Harry sonrió
-Es genial. Me alegro de que lo hicieran, yo…-

Se interrumpió. Una figura contrahecha cojeaba senda arriba hacia ellos, su silueta marcada por las brillantes luces de la plaza distante. Harry creyó, aunque era difícil de juzgar, que la figura era una mujer. Se movía lentamente, posiblemente temiendo resbalar en la tierra nevada. Su porte, su corpulencia, su forma de andar arrastrando los pies, todo daba la impresión de una edad extrema. Observaron en silencio como se acercaba. Harry esperaba que fuera hacia alguna de las casas de campo junto a las que pasaba, pero sabía instintivamente que no lo haría. Al fin se detuvo a unas pocas yardas de ellos y simplemente se quedó ahí de pie en medio de la congelada carretera, frente a ellos.

No necesitó el pellizco que Hermione le dio en el brazo. Así de cerca no había posibilidad de que esta mujer fuera muggle. Estaba de pie contemplando una casa que habría sido completamente invisible para ella, si no fuera una bruja. Aun asumiendo que fuera una bruja, sin embargo, salir fuera en una noche así de fría simplemente para mirar unas viejas ruinas era un comportamiento extraño. Según todas las reglas de la magia normal, no obstante, no debería poder verlos ni a Hermione y ni a él en absoluto. Sólo Miranda, se veía algo nerviosa, pero no emitía ni un sonido. Sin embargo, Harry tenía el extraño presentimiento de que sabía que estaban allí y también quiénes eran. Justo cuando había llegado a esta inquietante conclusión, ella alzó una mano enguantada e hizo señas.

Hermione se acercó más a él bajo la Capa, su brazo presionando contra el de él.

- ¿Cómo lo sabe?-
Sacudió la cabeza. La mujer les hizo señas otra vez, más vigorosamente. A Harry se le ocurrían muchas razones para no obedecer la llamada, aunque sus sospechas acerca de su identidad se intensificaban a cada instante que pasaban mirándose cara a cara en la calle desierta.



¿Era posible que los hubiese estado esperando todos estos largos meses? ¿Que Dumbledore le hubiera dicho que les esperara, y que al final Harry vendría? ¿No era más probable que fuera la que se había movido entre las sombras en el cementerio y les había seguido hasta este lugar? Incluso su capacidad para sentirles sugería algún poder típico de Dumbledore que él nunca antes había conocido.
Finalmente Harry habló, haciendo que Hermione y Miranda se quedaran sin aliento y saltaran.
- ¿Eres Bathilda?

La figura torpe asintió con la cabeza e hizo señas otra vez

Bajo la capa Harry y Hermione se miraron. Harry arqueó las cejas; Hermione hizo una diminuta inclinación de cabeza, nerviosa.

Dieron un paso hacia la mujer y, de inmediato, ella cambió de dirección y cojeó regresando por donde había venido. Guiándoles junto a varias casas, se giró hacia una verja. La siguieron por el camino delantero a través de un jardín casi tan crecido como el que acababan de dejar. Ella tanteó un momento con una llave en la puerta principal, luego la abrió y retrocedió un paso atrás para dejarles pasar.

Olía mal, o quizá fuera la casa. Harry arrugó la nariz mientras pasaban junto a ella y se quitaban las capas. Ahora que estaba junto a ella, se percataba de lo pequeña que era; encorvada por la edad apenas le llegaba al nivel del pecho. Cerró la puerta tras de ellos, sus nudillos eran azules y moteados contra la pintura desconchada, entonces se volvió y estudió con atención la cara de Harry. Sus ojos estaban velados por las cataratas y hundidos en pliegues de piel transparente. Se preguntó si podía verle en absoluto. Aunque si podía, sería al muggle medio calvo, cuya identidad había robado, lo que vería.

El olor a vejez, a polvo, a ropas sin lavar y comida rancia se intensificó cuando se desenrolló el chal negro comido por las polillas, revelando una cabeza canosa a través de la cual se veía claramente el cuero cabelludo.

-¿Bathilda? -repitió Harry
Asintió con la cabeza otra vez. Harry fue consciente de pronto del guardapelo contra su piel. La cosa que había dentro, que algunas veces hacía tictac o golpeaba, se había despertado, podía sentirla pulsando a través del frío oro. ¿Sabía, podía sentir, que su destrucción estaba cerca?
Bathilda observó a Miranda unos segundo y intentó formar una expresión en su rostro, pero entre sus arrugas era indescifrable, pasó junto a ellos arrastrando los pies, echando a un lado a Hermione como si no la hubiera visto, y desapareciendo en lo que parecía una sala de estar.
-Harry, no estoy segura de esto -susurró Hermione

-Mira su tamaño. Creo que podríamos dominarla si tuviéramos que hacerlo -dijo Harry-Mira, debería de habértelo dicho. No está en sus cabales. Muriel la llamó chiflada-
-Bueno yo no le tendría tanta confianza a alguien que es fanática de Rita Skeeter-dijo Miranda

- ¡Ven! - le llamó Bathilda desde la habitación de al lado
Hermione saltó y aferró el brazo de Harry.

-Está bien -dijo Harry tranquilizadoramente, y abrió el camino hasta la sala de estar
Bathilda se tambaleaba por el lugar encendiendo velas, pero todavía estaba muy oscuro, por no mencionar que estaba sumamente sucio. Un polvo espeso crujía bajo sus pies, y la nariz de Harry detectó, debajo del malsano, húmedo y enmohecido olor, algo peor, que parecía carne podrida. Se preguntó cuando había sido la última vez que alguien había estado dentro de la casa de Bathilda para comprobar si esta vivía. Parecía haberse olvidado, además, de que podía hacer magia, pues encendía las velas torpemente a mano, arrastrando constantemente el puño de su camisa de encaje con peligro de que comenzara a arder.

-Déjeme hacer eso - ofreció Harry y le quitó las cerillas. Ella se quedó mirando como encendía las velas que se sostenían en platitos alrededor del cuarto, posados precariamente sobre montones de libros y sobre mesitas desconchadas con grietas y mohosos clips.
La última superficie sobre la cual Harry divisó una vela fue una cómoda inclinada precariamente sobre la cual había colocadas un gran número de fotos. Cuando la llama bailó volviendo a la vida, su reflejo fluctuó en un vaso de plata polvoriento. Vio algunos diminutos movimientos en los portaretratos. Mientras Bathilda toqueteaba los leños para el fuego, masculló:

-Tergeo-

El polvo desapareció de las fotos, y vio de inmediato que faltaban media docena, la mayoría de los marcos más grandes, meticulosamente adornados. Se preguntó si había sido Bathilda o algún otro los había quitado. Entonces la visión de una fotografía cercana, casi en el extremo de la colección, captó su atención, y la cogió rápidamente.


Era el ladrón de pelo dorado y cara alegre, el joven que había estado posado sobre el alféizar de la ventana de Gregorovitch, sonriendo perezosamente hacia Harry fuera del marco de plata. Y Harry recordó instantáneamente donde había visto al chico antes: En Vida y mentiras de Albus Dumbledore, abrazando al joven Dumbledore, y ahí debían estar todas las fotos que faltaban: en el libro de Rita.

-¿Señora... Bagshot... Señorita? -dijo, y su voz tembló ligeramente- ¿Quién es este?-
Bathilda estaba de pie en mitad de la habitación observando a Hermione encender el fuego por ella.

- ¿Señorita Bagshot? -repitió Harry, y avanzó con la foto en las manos mientras las llamas volvían a la vida en la chimenea. Bathilda miró hacia su voz, y el Horrocrux se calentó rápidamente sobre su pecho.

-¿Quién es esta persona? -le preguntó Harry, empujando la foto hacia adelante.
Ella escudriñó la foto solemnemente, después se la devolvió a Harry.

-¿Sabe quién es éste? -repitió él, con voz mucho más lenta y más fuerte de lo normal-¿Este hombre? ¿Le conoce? ¿Cómo se llama?-
Bathilda solo le miró vagamente. Harry sentía una horrorosa frustración. ¿Cómo había desenterrado Rita Skeeter sus recuerdos?
-¿Quién es este hombre? -repitió ruidosamente

-¿Harry, qué estás haciendo? -preguntó Hermione

-¡Esta foto, Hermione, es el ladrón, el ladrón que robó a Gregorovitch! ¡Por favor! -dijo a Bathilda-¿Quién es este?-
Pero ella sólo clavó los ojos en él.
- ¿Por qué nos pidió que viniéramos con usted? ¿Señora... Señorita... Bagshot? -preguntó Hermione, alzando su propia voz-¿Hay algo que quiera contarnos?-
Sin dar ninguna señal de que hubiera oído a Hermione, Bathilda se acercó ahora unos pocos pasos más a Harry. Con una pequeña inclinación de cabeza señaló de vuelta al vestíbulo.

-¿Quiere que nos marchemos? -preguntó.

Ella repitió el gesto, esta vez señalándole a él, en primer lugar, luego a sí misma, luego al techo.

-Oh, bien… creo que quiere que yo vaya arriba con ella-

-Bien -dijo Hermione-vamos-
Pero cuando Hermione se movió, Bathilda negó con la cabeza con asombroso vigor, una vez más señalando primero a Harry, y luego a sí misma.

-Quiere que yo vaya con ella, solo-
-claro que no-dijo Miranda

-¿Por qué? -preguntó Hermione, y su voz se oyó brusca y clara en el cuarto iluminado por las velas. La vieja señora sacudió la cabeza un poco ante el fuerte ruido.

-¿Tal vez Dumbledore le dijo que me diera la espada a mí, y sólo a mí?-

-¿Crees realmente que sabe quién eres?-dijo Miranda

-Sí -dijo Harry, bajando la mirada a los ojos lechosos fijos en los suyos-creo que lo sabe-

-Bien, de acuerdo entonces, pero que sea rápido, Harry-
-y ten cuidado-

-Guíeme -dijo Harry a Bathilda

Ella pareció entenderle, porque le rodeó arrastrando los pies hacia la puerta. Harry volvió la mirada hacia Hermione y Miranda con una reconfortante sonrisa, pero no estaba seguro de que Hermione lo hubiera visto; estaba de pie abrazándose a sí misma en medio de la inmundicia iluminada por las velas, mirando hacia las estanterías de libros. Miranda, por el contrario no le apartaba la mirada y podía verse que buscaba su varita. Cuando Harry salió de la habitación, sin que le vieran, se deslizó la foto con el marco de plata del desconocido ladrón dentro de la chaqueta.


Las escaleras eran pronunciadas y estrechas. Harry estuvo medio tentado de colocar las manos en la corpulenta espalda de Bathilda para asegurarse de que no perdía el equilibrio y caía encima de él, lo cual parecía muy probable. Lentamente, respirando con un poco de dificultad, ella ascendió al rellano superior, giró inmediatamente a la derecha, y le guió hasta un dormitorio de techo bajo.

Estaba oscuro como un pozo y olía horriblemente. Harry solo pudo divisar una habitación con algo sobresaliendo de debajo de la cama antes de que Bathilda cerrara la puerta y entonces incluso eso fue tragado por la oscuridad.

-Lumos-dijo Harry, y su varita se encendió. Tuvo un sobresalto, Bathilda se había acercado a él en esos pocos segundos de oscuridad y no la había oído acercarse.

-¿Eres Potter? -murmuró ella

-Sí, lo soy-

Ella asintió lentamente, solemnemente. Harry sentía al Horrocrux palpitar rápidamente, más rápido que su propio corazón. Era una sensación desagradable, perturbadora.
-¿Tiene algo para mí? -repitió.
Luego ella cerró los ojos y varias cosas ocurrieron a la vez. La cicatriz de Harry latió dolorosamente. El Horrocrux se sacudía tanto que la parte delantera de su jersey realmente se movía, el cuarto oscuro y fétido se disolvió momentáneamente. Dió un salto de alegría y oyó una voz alta, fría: ¡Entretenle!

Harry se tambaleó. La hedionda habitación oscura pareció cerrarse a su alrededor otra vez. No sabía qué estaba ocurriendo realmente.

-¿Tienes algo para mí? -pidió por tercera vez, mucho más fuerte.

-Por allí -murmuró ella, apuntando hacia la esquina. Harry sacó su varita y vio el contorno de un desordenado tocador bajo la acortinada ventana.

Esta vez ella no le guió. Harry avanzó entre ella y la cama sin hacer, con la varita levantada. No quería apartar la vista de ella.

- ¿Qué es eso? -preguntó cuando alcanzó el tocador, el cual se veía abarrotado y olía como un montón de ropa sucia.

-Allí -dijo ella, señalando hacia la informe masa.

Y en el instante en que apartó la mirada, y sus ojos buscaron en el enmarañado desorden en busca de la empuñadura de la espada, o un rubí, ella se movió extrañamente. La vio de reojo, aterrorizado, se dio la vuelta y el horror le paralizó cuando vio el viejo cuerpo derrumbarse y la gran serpiente saliendo del lugar donde había estado su cuello.

La serpiente golpeó cuando levantaba la varita. La fuerza del mordisco en su antebrazo envió la varita girando hacia el techo, su luz vagó por toda la habitación y después se extinguió. Entonces un golpe poderoso de la cola en su pecho le dejó sin aliento. Cayó hacia atrás sobre el tocador, en el montón de ropa asquerosa.

Rodó de lado, evitando por poco la cola de la serpiente, que se agitaba hacia la mesa donde había estado él un segundo antes. Llovieron fragmentos de un vaso que cayó al suelo.
- ¿Harry?-era Hermione gritando

No pudo meter suficiente aire en sus pulmones para contestarle. Entonces una pesada y suave masa le aplastó contra el suelo y sintió como se deslizaba sobre él, poderosa, musculosa.
- ¡No! -jadeó sin aliento, inmovilizando contra el suelo

-Sí-murmuró la voz-SSSi.... creo que te quedarasss-

- Accio... Accio Varita-
Pero nada ocurrió y necesitó las manos para tratar de quitarse de encima a la serpiente cuando esta se enrolló alrededor de su pecho, impidiéndole respirar, presionándole el Horrocrux con fuerza contra el pecho, un círculo de hielo latiendo con vida, a pulgadas de su frenético corazón, y su cerebro inundándose de una fría luz blanca, todo pensamiento se extinguió, su respiración se ahogada, pasos distantes, todo se volvía...

Un corazón de metal estaba explotando de su pecho, y de repente estaba volando, volando con triunfo en su corazón, sin necesidad de escoba o thestral.



De repente estaba despierto en una oscuridad que olía a agrio. Nagini le había soltado. Se levantó y vio a la serpiente dibujada contra la luz del rellano. Golpeó y Hermione se lanzó a un lado con un chillido. Miranda alzó su varita y una ráfaga de luz salió de ella, Nagini golpeo, enviándola hacia atrás. Su maldición desviada golpeó las ventanas acortinadas, lo cual las hizo pedazos. Un aire congelado llenó el cuarto mientras Harry se agachaba para evita otra lluvia de cristal roto y su pie resbaló con algo parecido a un lápiz... su varita...

Se inclinó y la cogió rápidamente, pero ahora el cuarto estaba lleno con la serpiente, su cola golpeaba a Hermione en alguna parte fuera de la vista y por un momento Harry pensó lo peor, pero entonces su produjo un fuerte bang y un destello de luz roja, y la serpiente voló por el aire, abofeteando a Harry en la cara con fuerza al pasar, enrollándose en una gruesa espiral que se alzó hasta el techo. Harry alzó la varita, pero mientras lo hacía, su cicatriz quemó dolorosamente, más dolorosamente de lo que había hecho en años.

-¡Él viene! ¡viene!-
-¿qué?-dijo Miranda
-viene para acá, ÉL viene-

Mientras gritaba la serpiente se alzó, siseando salvajemente. Todo era caos. Hizo pedazos los estantes de la pared, y la porcelana china astillada voló en todas direcciones mientras Harry y Miranda saltaban sobre la cama y agarraban la oscura forma que sabía que era Hermione.

Ella gritó de dolor cuando tiraron de ella a través de la cama. La serpiente se irguió otra vez, pero Harry sabía que algo peor que la serpiente estaba en camino, que quizás ya estuviera ante la verja, su cabeza se iba a partir por el dolor de la cicatriz.

La serpiente se abalanzó cuando Harry saltó corriendo, arrastrando a Miranda y Hermione con él; cuando la serpiente golpeó, Hermione gritó,

-¡Confringo! -y su hechizo voló por la habitación, haciendo explotar el espejo del armario y rebotando hacia ellos, saltando del suelo al techo. Harry sintió un ardor en la parte de atrás de la cabeza. El cristal le cortó el cuello mientras arrastraba a Hermione con él. Saltaron de la cama al tocador roto y después sin titubear por la ventana destrozada hacia la nada. El grito de Hermione reverberó a través de la noche mientras se retorcían en medio del aire.


Y entonces su cicatriz se abrió de golpe y él fue Voldemort y estaba corriendo a través del fétido dormitorio, sus largas manos blancas agarraban el alféizar de la ventana mientras veía al hombre medio calvo y a la mujer pequeña retorcerse y desaparecer, y gritó de rabia, un grito que se entremezcló con los de la chica, que resonó a través de los oscuros jardines sobre las campanas de la iglesia que tocaban señalando el día de Navidad.

Y su grito fue el grito de Harry, su dolor fue el dolor de Harry… lo que podría haber pasado aquí, donde había ocurrido antes... aquí a la vista de esa casa donde había estado tan cerca de saber lo que era morir... morir... El dolor era tan terrible… desgarraba su cuerpo… Pero si no tenía ningún cuerpo, por qué la cabeza le dolía tanto; si estaba muerto, cómo podía sentir algo tan insoportable, no podía, cesaría con la muerte, no podría seguir...

La noche era húmeda y ventosa, dos niños disfrazados de calabazas caminaban bamboleándose a través de la plaza, y los escaparates estaban cubiertos de arañas de papel, todos adornos muggle de mal gusto de un mundo en el cual no creían… Y él se deslizaba hacia delante, con esa sensación de resolución y poder y corrección que siempre sentía en estas ocasiones… no furia… que era para almas más débiles que las de él... sino triunfo, aunque... había anhelado esto, lo había esperado...,

- ¡Bonito disfraz, señor!-

Vio la sonrisa del pequeño niño vacilar cuando se acercó lo suficiente como para ver bajo la capucha de la capa, vio el miedo nublar su cara pintada: Entonces el niño se giró y huyó… Bajo la túnica sostenía el mango de su varita… Un movimiento simple y el niño nunca alcanzaría a su madre… pero era innecesario, realmente innecesario...

Y recorrió una calle nueva y más oscura, y ahora su destino estaba a la vista a fin de cuentas, el Encantamiento Fidelius roto, aunque ellos no lo supieran aún… E hizo menos ruido que las hojas muertas, reptando sobre el pavimento hasta llegar al nivel del oscuro seto y miraba por encima de él.

No habían corrido las cortinas, los veía muy cariñosos en su pequeño salón, el hombre alto de pelo negro con sus gafas, haciendo que ráfagas de humo de colores salieran de su varita para diversión del pequeño de pelo negro en su pijama azul. El niño se reía y trataba de coger el humo, agarrándolo en su pequeño puño.

Una puerta se abrió y la madre entró, pronunciando palabras que él no podía oír, su largo pelo rojo oscuro le caía sobre la cara. Ahora el padre cogía en brazos al hijo, y se lo entregaba a la madre. Arrojó su varita al sofá y se desperezó, bostezando.

La verja rechinó un poco cuando la abrió, pero James Potter no lo oyó. Su mano blanca aferró la varita bajo su capa y apuntó a la puerta, la cual se abrió de golpe.

Estaba en el umbral cuando James llegó corriendo al vestíbulo. Fue fácil, demasiado fácil, ni siquiera había recogido su varita.

-¡Lily, coge a Harry y vete!...-
-¿qué?-
-Busca a Sirius y a Úrsula  ¡Es él! ¡Vete! ¡Huye! ¡Le retendré!-

-¡Retenerle, sin una varita en la mano!-Se rió antes de lanzar la maldición-¡Avada Kedavra!-
La luz verde llenó el estrecho vestíbulo, dibujando la silueta del cochecito de niño contra la pared, hizo que los pasamanos brillaran intensamente igual que relámpagos, y James Potter cayó como una marioneta cuyas cuerdas hubieran sido cortadas.

Podía oírla gritar en el piso de arriba, atrapada, pero mientras fuera sensata, ella, al menos, no tenía nada que temer… subió las escaleras, notando con diversión sus débiles intentos por bloquearle con una barricada desde dentro… No llevaba encima la varita… Qué estúpidos habían sido, y qué confiados, creyendo estar seguros confiando su seguridad a sus amigos, esas armas debían descartarse en determinados momentos...

Forzó la cerradura de la puerta, arrojó a un lado la silla y las cajas precipitadamente amontonadas contra ella con una perezosa onda de su varita… y allí de pie estaba ella, con el niño entre sus brazos. Al verle, dejó a su hijo en la cuna tras ella y abrió los brazos, como si eso fuera a ayudar, como si ocultándole a su vista esperara ser elegida en su lugar...

-¡Harry no, Harry no, por favor Harry no!-

-Apártate, muchacha estúpida... hazte a un lado, ahora-

-Harry no, por favor no, llévame, mátame en su lugar...-

-Ésta es mi última advertencia-

-¡Harry no! ¡Por favor… ten misericordia… ten misericordia. ¡Harry no! ¡Harry no! Por favor, haré cualquier cosa-

-Apártate. ¡Apártate, muchacha!-

Pudo haberla apartado a la fuerza de delante de la cuna, pero parecía más prudente matarlos a todos....
La luz verde brilló intermitentemente en toda la habitación y cayó como su marido. El niño no había llorado en todo ese tiempo. Estaba de pie, aferrando firmemente los barrotes de su cuna, y levantando la mirada hacia la cara del intruso con brillante interés, quizá pensando que era su padre el que se escondía bajo la capucha, para hacer más luces bonitas, y que su madre se levantaría en cualquier momento, riendo.

Apuntó con mucho cuidado la varita a la cara del niño. Quería ver como ocurría, la destrucción de este inexplicable peligro. El niño comenzó a llorar. Había visto que no era James. No le gustó que llorase, nunca había podido soportar a los pequeños lloriqueando en el orfanato.

-¡Avada Kedavra!-

Y entonces se rompió. Él no era nada, nada excepto dolor y terror, y debía esconderse, no aquí entre los escombros de la casa en ruinas, donde el niño estaba atrapado y gritando sino lejos… muy lejos...

-No - gimió.

La serpiente murmuraba en el piso asqueroso y desordenado, y él había matado al niño, y sí él era el niño…

-No-

Y ahora estaba de pie ante la ventana rota de la casa de Bathilda, inmerso en los recuerdos de su mayor pérdida, y a sus pies la gran serpiente murmuraba sobre los cristales y la porcelana china rota… Bajó la mirada y vio algo… algo increíble...

-No-

-¡Harry, está bien, estás bien!-

Se agachó y recogió la foto hecha pedazos. Allí estaba, el desconocido ladrón, el ladrón al que buscaba...

-No… la dejé caer… la dejé caer...-

-¡Harry, estás bien, despierta, despierta!-

Él era Harry… Harry, no Voldemort… y la cosa que murmuraba no era una serpiente… Abrió los ojos.

-Harry, -murmuró Hermione. - ¿Te sientes... bien?-
-Sí -mintió.

Estaba en la tienda de campaña, tendido sobre una de las literas inferiores bajo un montón de mantas. Supo que estaba amaneciendo por la quietud y la calidad fresca y uniforme de la luz más allá del techo de lona. Estaba empapado en sudor, podía sentirlo en las sábanas y mantas.

-Escapamos-

-Sí -dijo Hermione-Tuve que usar a un Encantamiento Levitatorio para meterte en la litera, no te podía levantar. Has estado… Bueno, no has estado muy...-

Había sombras púrpuras bajo sus ojos café y advirtió una pequeña esponja en su mano. Le había estado enjuagando la cara.

-Has estado enfermo -terminó-Muy mal-            

-¿Cuánto hace que salimos?-

-Han pasado horas. Es casi de día-

-Y he estado… ¿qué?, ¿inconsciente?-



-No exactamente-dijo Hermione con inquietud mirando hacia fuera de la carpa-Has estado gritando y gimiendo y… diciendo cosas -añadió en un tono que hizo que Harry se sintiera intranquilo. ¿Qué había dicho? ¿Había gritado maldiciones como Voldemort, había llorado como el bebé de la cuna?-No podía quitarte el Horrocrux-dijo Hermione, y vio que quería cambiar de tema-Estaba pegado, pegado a tu pecho. Te ha quedado una marca, lo siento. Tuve que usar un Hechizo Separador para quitártelo. La serpiente te mordió también, pero he limpiado la herida y he puesto algo de díctamo en ella…-
Tiró de la sudorosa camiseta que llevaba puesta y se miró. Había un óvalo de color escarlata sobre su corazón donde el guardapelo le había quemado. También podía ver las marcas de colmillos medio cicatrizadas en el antebrazo.
                -¿dónde está Miranda?-
                -afuera, ella…-se veía en su rostro que no quería decir la verdad-está haciendo guardia-
                -voy a hablar con ella-dijo Harry sentándose en la cama, no tenía idea cómo
                -¡No! Necesitas descansar-
                -Hermione-dijo con dolor-déjame pasar-
Hermione quedó en silencio y se fue al otro lado de la carpa, Harry decidió que no era el mejor momento para pedirle que lo ayude a ponerse de pie, así que sin hacer casi ningún sonido salió de la tienda, dónde, Miranda se encontraba sentada en una roca sollozando. Harry no podía asimilar esta escena, cuando conoció a Miranda ella era muy fuerte, no solía mostrar sus sentimientos. Pero después de todo esto era lógico que hasta el más fuerte se quebrara.
                -Miranda… ¿puedo hacerte un pregunta?-
Ella sólo asintió mientras se secaba las lágrimas
                -¿porqué podías ver a los thestrals?-
                -en serio es  lo que quieres saber, después de semanas-
                                                                                                -anoche en la casa de Bathilda…yo vi…como mataron a mis padres-suspiró-pero no sólo lo vi, yo lo hice, éramos tan felices-
-¿viste a mi madre?-
-no…ella y Sirius se habían ido-
-ah…-dijo con decepción-yo…te extrañe mucho ¿sabes?-
-yo también-
-pues no parece-dijo soltando una sonrisa
-han pasado muchas cosas…-
-¿es verdad lo de Lupin?-
-¿quién te lo dijo?-
-Hermione-
-sí, es verdad, pero él quiere abandonarlo-dijo molesto
-no te preocupes, no lo hará-
-¿cómo lo sabes?-
-lo mismo me decía a mí, que era muy peligroso que él me cuide y eso, pero nunca se fue-
-bueno, tal vez no lo hizo por tu madre-
-¿Por qué hablamos de esto?-dijo mirándolo a los ojos-sabes que cuando estaba con Greiback, lo único que me mantenía cuerda era la esperanza de escapar y asegurarme de que estuvieras bien-
-¿y no te importan los demás?-dijo Harry molesto, cómo podía ser Miranda tan egoísta, él no era el centro del universo
-cla…claro que si-dijo ella-pero tú eres muy importante para mi…Harry ¿qué es lo que te pasa? ¿Por qué me tratas así?-
-yo…no lo sé, sólo creo que lo que está pasando ahora es más importante que…-pero guardó silencio
-¿qué que? ¿Qué nosotros? Sabía que esto iba a pasar-dijo entrando a la carpa
-¡Miranda! Eso no fue lo que…-corrió tras ella, pero todo quedo en silencio cuando vieron a Hermione dormir, se miraron fulminantemente y salieron nuevamente
-¿qué fue lo que quisiste decir entonces?-dijo Miranda alzando la ceja
-lo que quise decir es que…todo lo que ha pasado, yo…te creía…ya sabes, muerta. No sabía qué era lo que iba a ser, me sentía muy impotente, ahora Ron no está. Cuando nos atacó Nagini, tenía miedo de perder a Hermione, no quería venir acompañado, pero tampoco quiero quedarme solo-Harry no pudo evitar soltar algunas lágrimas y quebrar su voz-Estoy muy confundido con todo esto, no sé qué es lo que va a pasar, pero si se los digo a ellos estarán más asustados, no quiero que más gente sufra por mí-
-pero tampoco debes sufrir sólo, y no tienes que tratarme así, se que quieres que me enoje contigo para que me valla, pero piensa ¿a dónde más voy air? ahora si soy totalmente huérfana Además no me sentiría segura sino estuviera contigo-
-¿de verdad?-
-Harry, el único aquí que no confía en ti, eres tú-
-gracias-
Miranda se acercó a él con ternura y el sintió ese calor en la boca del estómago, comenzó a acercarse a ella, pero cuando sus labios comenzaron a rosarse u recuerdo vino a el como un rayo y se separó
                -el Horrocrux-
                -¿qué?-
Harry entró a la tienda intempestivamente, despertando a Hermione
-¿Dónde has puesto el Horrocrux?-le dijo mientras ella se sentaba
-En mi bolso, creo que deberíamos mantenerlo a distancia durante algún tiempo-Harry examinó la cara gris de ella.
-No deberíamos haber ido al Valle de Godric. Es culpa mía. Todo es culpa mía, Hermione. Lo siento-
-No es culpa tuya. Yo también quería ir. Realmente creí que Dumbledore podía haber dejado la espada allí para ti. Además encontramos a Miranda-dijo sonriente. Miranda le devolvió a sonrisa, pero sólo a Hermione
-Sí, pues bueno… nos equivocamos en eso, ¿no? En lo de Dumbledore-
-¿Qué sucedió, Harry? ¿Qué sucedió cuando ella te llevó arriba? ¿Estaba la serpiente escondida en alguna parte? ¿Simplemente apareció y la mató y te atacó?-
-No -dijo-Ella era la serpiente… o la serpiente era ella…-Cerró los ojos. Todavía olía la casa de Bathilda en él. Eso hacía vívido todo ese horror.
-Bathilda debe llevar muerta algún tiempo. La serpiente estaba… estaba dentro de ella. Quien-Tu-Ya-Sabes la dejó allí, en el Valle de Godric, a esperar. Tenías razón. Sabía que volvería-
- ¿La serpiente estaba dentro de ella?-Abrió los ojos otra vez. Hermione parecía revuelta, asqueada.
-Lupin dijo que habría magia que nunca habíamos imaginado -dijo Harry-No quiso hablar delante de ti, porque hablaba Parsel, todo en Parsel, y yo no me di cuenta, pero por supuesto la podía entender. Una vez que subimos a la habitación, la serpiente envió un mensaje a Quien-tu-ya-sabes, lo oí en mi cabeza mientras lo hacía, le sentí entusiasmarse, dijo que me entretuviera allí … y luego...-

Él recordó a la serpiente saliendo del cuello de Bathilda. Hermione no necesitaba saber los detalles.
-... cambió, se transformó en la serpiente, y atacó.
Bajó la mirada a las marcas punzantes.
-Se suponía que no tenía que matarme, sólo mantenerme allí hasta que Quien-tu-ya-sabes llegara-
Si al menos hubiera logrado matar a la serpiente, entonces habría valido la pena, todo… Con el corazón dolorido, se sentó erguido.
              - Harry. ¡Estoy segura de que debes descansar!-
-Tú eres la que necesita dormir. Sin ofender, pero estás horrible. Estoy bien. Me quedaré de guardia un rato. ¿Dónde está mi varita?-
Ella no contestó, volteó la mirada a Miranda
- ¿Dónde está mi varita? Díganme-
Hermione se mordió el labio, y sus ojos se inundaron de lágrimas.
-Harry...-
- ¿Dónde está mi varita?-
Miranda sacó algo de su bolsa y la vio extender el brazo y se la ofreció.

La varita de acebo y fénix estaban casi partida en dos. Una frágil hebra de pluma del fénix mantenía unidos ambos pedazos. La madera se había roto completamente. Harry la sostuvo entre sus manos como si fuera una cosa viva que sufriera una terrible lesión. No podía pensar correctamente. Todo era un borrón de pánico y miedo. Después le tendió la varita a Hermione.
-Repárala. Por favor-
-Harry, no creo, cuando está así de rota...-
-¡Por favor, Hermione, inténtalo!-
-R-Reparo-
La rotura de la varita se selló. Harry la levantó
-¡Lumos!-
La varita se encendió débilmente, luego se apagó. Harry señaló a Hermione.
-¡Expelliarmus!-
La varita de Hermione dio un pequeño tirón, pero no abandonó su mano. Ese débil intento de magia fue demasiado para la varita de Harry, que se partió de nuevo en dos. Clavó los ojos en ella, consternado, incapaz de aceptar lo que veía… la varita que había sobrevivido a tantas cosas...

-Harry -murmuró Hermione tan quedamente que apenas la oyó-Lo sentimos muchísimo, creo que fui yo. Cuando salíamos, ya sabes, la serpiente venía a por nosotros, así es que lancé una Maldición Explosiva, y rebotó por todas partes, y debió de golpearla-
-Fue un accidente -dijo Harry mecánicamente. Se sentía vacío, estaba conmocionado-En... encontraremos una forma de repararla-
-Harry, no creo que seamos capaces -dijo Hermione, las lágrimas corrían por su cara-¿Recuerdas… recuerdas a Ron? ¿Cuándo rompió su varita, al estrellar el coche? Nunca volvió a ser la misma. Tuvo que hacerse con una nueva-
Harry pensó en Ollivander, secuestrado y mantenido como rehén por Voldemort, y en Gregorowitch, que estaba muerto. ¿Cómo se supone que iba a encontrar una varita nueva?

-Bueno -dijo, con una voz falsamente práctica-entonces, simplemente te pediré prestada la tuya por ahora, mientras estoy de guardia-
Con la cara cubierta de lágrimas, Hermione le entregó su varita, y la dejó sentada en la cama, Miranda lo siguió con la mirada hasta que salió. Él simplemente no quería verlas.

31/8/12

"Ser tú por una noche" (One-Shot)


Cuenta la historia que un día de San Valentín, como tantos otros que hay, un grupo de mejores amigos salieron a caminar por los campos de la escuela, resultaba que era sábado así que podían relajarse, pero para los merodeadores nada era más relajante que hacerle la vida imposible a los demás. O al menos así lo era hasta hace poco…

Resulta que como saben este es un día para las parejas, para demostrarse su afecto y estar rodeados por el amor de los demás, eso era algo que a un joven en particular lo tenía completamente enfermo, para Sirius Black el día de “San Tontilín” como solía decirle, no era más que una pérdida de tiempo, donde los ingenuos gastaban galeones en comprarle algo muy cursi a la bruja de su agrado, pero ni siquiera sabían si iban a ser correspondidos.

Por muchos años los merodeadores, James, Remus, Úrsula y Peter, estuvieron completa y absolutamente de acuerdo con estas teorías, pero como todo mago sabe, el tiempo pasa y la gente crece y como decíamos al comienzo, este día de San Valentín era la excepción…

Resulta que no sólo eran los merodeadores los que caminaban por el campo hacia el lago. Ese día, Lily Evans, quién por fin había aceptado (después de una larga insistencia) las invitaciones de James Potter, era ahora la novia de este y caminaba a su lado mientras se decían cosas al oído. Peter, sorprendentemente (como dijo James cuando lo vio) también estaba acompañado, era una chica como una cabeza más alta que Colagusano, pelirroja y de Hufflepuff, la verdad era que no se habían presentado, pero por su aspecto era obvio que era pariente del chico Weasley que estaba en ultimo año, o si no de su novia, ambos eran pelirrojos y con pecas.

Las dos felices parejas iban por detrás bromeándose y haciéndose cosquillas, cosa que a los primos Black, Sirius y Úrsula, enfermaba completamente. Remus Lupin, recto como siempre, evito mirar hacia atrás y trataba de evitar el tema…

                -oye cornamenta-dijo Sirius-¿te apetece un juego de Quidditch más tarde?-
-Lo siento-dijo James entre risas mientras Lily se cubría la boca tontamente-¿no lo sabías? Dumbledore ha dado un permiso especial y hoy abra una excursión a Hogsmeade…saldré con Lily-
-habrá una fiesta en las tres escobas-agregó Lily-todos deberíamos ir-
-No te ofendas Evans-dijo Sirius sin voltear a mirarla-pero este día no es lo mío, si quieren ir a que Puddifoot’s los bañe en cursilerías, adelante…pero no cuenten conmigo-respiró-además…no tengo pareja-
-yo tampoco…-dijo Úrsula imponente, Sirius la miró de reojo y luego giró su vista hacia Remus haciendo que se sonrojara-…a…aun así pienso que seria divertido-
-¡Vamos Canuto!-dijo James-como si a ti te faltaran chicas  de donde escoger para ir a una fiesta…puedes escoger por casa, color de cabello, de ojos, altura, edad…-comenzó a reír escandalosamente
-no son mi tipo-murmuró Sirius
-nadie lo es-murmuró Úrsula
-nosotros si te acompañamos-dijo Peter a Lily
-estupendo-dijo ella-¿Remus?-
-¿qué?...yo…no quiero incomodar seriamos número impar, si ustedes me entienden-
-claro que no…-dijo ella-puedes ir con Úrsu…-pero James no le dejo completar la oración y luego ella se dio cuenta porque, Remus se puso muy pálido y comenzó a jugar con sus dedos
-nnno gracias…Lily, la verdad es que no quiero incomodara además como saber que Úrsula no tiene algo que hacer hoy-
-¿qué, Lloricus ya se te declaró Colmillo?-dijo James en carcajadas
-A SEVERUS NO LE GUSTA ÚRSULA-dijeron Remus y Lily a la vez
-bueno…tampoco es para gritar…era una broma-dijo James-ya ves que Úrsula y tú son las únicas chicas con las que habla-le dijo a Lily-por lógica debe estar enamorado de una de las dos-
-o de las dos-dijo Peter
-¡eso sí ni lo repitas Colagusano!, Lily es mía y de nadie más y menos de una serpiente…-
-James...-dijo Lily severamente
-bueno ya…fin de la conversación…Lily y yo tenemos que terminar una tarea...así que, nos vemos en la puerta para ir al pueblo…-miró algo aburrido a Sirius-los que quieran ir…claro-

Sirius hizo caso omiso a esta indirecta y siguió caminando con la cabeza en alto, mientras regresaban a la sala común, Peter se separó de ellos, debía dejar a su pareja en su sala común y después seguro (por la fiesta) no lo verían hasta el día siguiente

                -al fin paz…-dijo Sirius colocándose en su sillón favorito junto al fuego
                -¿Sirius?-dijo una voz chillona tras ellos
-hable muy pronto-susurró Sirius con los ojos blancos-¿Qué quieres Jones?-dijo pesadamente, mientras volteaba a ver a una hermosísima chica de cabello rubio y trenzado, el único erros en ella era que casi siempre tenía algún tipo de vendaje ocasionado por su puesto de guardametas en el equipo de Quidditch de Gryffindor, esta vez era sólo una bandita en la nariz, pero sabia ser incluso un yeso en toda la pierna-
-yo…-dijo la chica poniéndose nerviosa, todas las demás niñas de la sala común la miraban entre furiosas y admiradas-ya sabes que hemos sido pareja en duelo todo el año…compartimos muchas cosas…bueno más yo que tú, pero…cuando me ayudaste a ir a la enfermería él día que Malfoy hizo que me tropezara, me di cuenta que eres un chico muy bueno y lo que quería saber era que….tal vez…si tú… bueno yo…y es que…-
-¿la fiesta de Hogsmeade?-dijo Sirius intrigado, todas la chicas aguardaron el aliento mientras la chica rubia sólo asentía-no, gracias…no salgo con mis compañeras de duelo, afectaría mi concentración y por tanto mi calificación, aún así…es una bonita marca la que tienes en la nariz, bueno no en realidad pero es mejor que cuando te rompiste el cuello-la chica se fue corriendo y era obvio que lloraba, pero Sirius volteó a ver a sus amigos como si nada pasara-no me mires así, yo nunca le di ni una sola señal de nada-le decía a Úrsula quien lo miraba enojada
-sólo digo que tal vez podrías ser un poco más amable-
-¿para qué?-dijo Remus mientras leía-si igual va a volver a sonreírle en el desayuno, nadie se enoja con Sirius-los Black lo quedaron mirando y este se puso de pié y se fue al dormitorio de los chicos. Sirius hizo un gesto de confusión hacia su prima y lo siguió

Ya en el dormitorio se encontraban solos, ya que ni James ni Peter estaban ahí, lo más probable era que atuvieran cenando y luego volverían a alistarse para la fiesta

                -¿Qué demonios e pasa?-dijo Sirius-¿hice algo que te enojo?-
                -desde luego que no-
-¿entonces…es por Jones? En serio no fue mi intención tratarla mal, pero como tú dijiste mañana volverá a buscarme con sus tonterías, así que, nadie sale herido-
-¡no, tú nunca sales herido! ...¿cómo lo haces?-
-¿hacer qué?-
-tener tanta confianza…gustarle a todas las chicas y no querer a ninguna-
-yo no pedí gustarles ¿de acuerdo?-se sentó a su lado-¿esto es por Colmillo?-
-es que…siento que ella nunca va a verme más que como su tímido mejor amigo, incapaz de hablarle de algo que no sean los deberes de la escuela…¿y qué pasa si ahora mientras hablamos alguien más confiado y …y atractivo la está invitando a la fiesta ahora? Y si se vuelven novios… ¡y si se casan!-
-un segundo…primero, es de MI prima de la que estamos hablando y segundo, no es tan difícil hablar con las chicas…-
-sólo quisiera ser como tú por una noche-dijo Remus-ya sabes, poder ir y hablarle sin que mi lengua sea un nudo, como si no me importara, llevarla a la fiesta y tal vez al ver que no soy tan tímido como ella cree…tener una oportunidad-quedó mirando a Sirius con tristeza por un largo rato
-no puedo creer que vaya a hacer esto-
-¿hacer qué?-

Entonces Sirius fue hacia su baúl y sacó una botella con una substancia gris y pastosa y la sirvió en dos vasos

                -Sirius no quiero emborracharme…-
-¡no seas estúpido!-le dijo acelerado-y más vale que me escuches antes de que me arrepienta…esta es poción multijugos, se la robé a Slughorn de la clase de la semana pasada, lo estaba guardando para  fastidiar a Lloricus, pero…voy a sacrificarme por ti-
-¿a qué te refieres?-
-a que yo…-y le arrancó un poco de cabello y poniéndolo en su vaso-voy ser tú y voy a invitar a Úrsula a la fiesta, la pasaremos bien un rato, bailaremos, charlaremos y para el final de la noche apuesto mi escoba a que ella querrá besarte-
-pero será tú...no yo-
-ahí es donde el ingenio entra-y se arrancó a sí mismo un poco de cabello poniéndolo en el vaso frente a Remus-para cuando eso pase la poción ya habrá terminado y es por eso que Sirius…osea tú estarás muy cerca esperando entrar a escena…-
-eso es...brillante, de verdad brillante-
-ahora…esto tiene que salir bien, sólo podemos hacer una vez y hasta cierto tiempo… ¡maldición! Voy coquetearle a mi prima…me debes una muy grande Lunático…salud-

Y a su salud y a la de Remus ambos tomaron la poción convirtiéndose uno en el otro, se alistaron para la fiesta junto con James y Peter que llegaron después de la cena, justo como lo pronosticaron

-james…-“Sirius” recibió un codazo de “Remus”-digo…Cornamenta, estaba pensando en que va a ser muy aburrido quedarme sólo habiendo una fiesta llena de cerveza gratis para disfrutar-
-me alegra que cambiaras de idea hermano, nos vamos a divertir-
-si…-dijo Remus-además no puedo aburrirme si me quedo con Colmillo y Lunático en la barra-
-en realidad…-dijo Sirius-vas a tener que emborracharte sólo esta vez amigo-
-¿porqué lo dices Si…Lunático?-
-porque estoy en camino a invitar a Úrsula para que valla conmigo-

Todos se quedaron en silencio un minuto, al parecer su actuación no había sido convincente…

-¡hasta que al fin!-dijo Jame burlonamente-¿de pronto te hiciste valiente? , ¿Luna llena o algo así?-
-nada de eso…-dijo Sirius-sólo que…como tú dijiste, ya era hora-

Se encaminaron a la sala común donde se sentaron a esperar a las chicas, Peter fue a buscar a la suya. Úrsula se asomó por la escalera hacia donde estaban ellos

                -Lily baja en un minuto-
-oye Col…Úrsula-dijo Sirius-te vez muy bonita hoy-quería vomitar…estaba coqueteando con su prima
-gracias…-dijo poniéndose roja-tú te vez muy bien también ¿vas a alguna parte?-
-a la fiesta de las tres escobas… ¿quieres venir?-
-claro…justo por eso me arreglaba, iremos…todos… ¿verdad?-
-sí, pero me refería a si querías…ir conmigo-

Úrsula se puso sumamente roja y comenzó a balbucear

                -yo...este bue…si, pero….bajo enseguida-

Y entre extrañes y conversación las tres parejas y “SIRIUS” fueron guiados hasta el transporte que los llevaría a Hogsmeade, en realidad estuvieron muy callados, al parecer estaban nerviosos, excepto por “REMUS”  y Úrsula que hablaron todo el camino

-¿de verdad? Ese también en mi favorito-dijo Úrsula emocionada-no sabía que te interesara el Quidditch-
-¿y a quien no?...ahora Perú…su defensa no es muy buena, pero tiene una buscadora impresionante…creo que si llega al mundial-
-definitivamente, a menos que Irlanda mejore su estrategia…podrían incluso ganar-

Y así se la pasaron hablando, Sirius conocía tan bien a su prima que habló de todo lo que a ella le gustaba, haciendo que la conversación no dejara de fluir
Ya en la fiesta las parejas se dividieron y Remus se quedó sentado en la barra tomando una cerveza de mantequilla

-te ves muy bien con esa ropa…sé que no podíamos venir juntos, pero, ¿puedo estar un rato contigo?-era otra vez la chica rubia con la bandita en la nariz
-porqué no-dijo Remus olvidando por un segundo que era Sirius
-¿de...de verdad?-
-¡claro!..-luego lo notó-digo…como quieras, es un país libre Jones, si quieres sentarte cerca de mi no puedo hacer que te manden a Azkaban, pero no estés hablando mucho-
-bueno…sólo quería preguntarte si te gustó la tarea que nos dejó Slughorn, aunque a mí sí, me gustó está un poco difícil-
-¿difícil?-dijo Remus indignado-no si escuchaste lo que nos dijo hace dos semanas, además lo que agregó sobre el bezoar eso es muy útil-
-wow…-dijo la chica con ojos soñadores-no pensé que fueras de los que escucha al maestro-
-bueno…este…claro, lo escucho, sólo que no quiero que piensen que soy un cerebrito o algo así, como el tonto de Lloricus…-
-agg, ¿Severus?-dijo ella con desprecio-es un tanto arrogante, pero sabes, creo que es porque está enamorado, algunos dicen que es de Lily Evans, pero ella está con tu amigo Potter, así que supongo que la que le alborota los hechizos es Úrsula-
-Imposible-
-claro, no los vez cuando están juntos, para su suerte les toca juntos en pociones, claro con Evans, pero ni Severus sería tan tonto como para interesarse en la chica de James Potter…sabes que me dijeron las de Ravenclaw…que incluso se han besado-
-¡ESO ES COMPLETAMENTE FALSO!-dijo Remus que por poco y rompe su vaso
-olvidé que era tu prima, lo siento, pero eso es lo que me ha dicho la gente…-dijo soltando una sonrisa tonta-bueno, pero ya no hablemos de eso-dijo sentándose cerca a él-debe haber otra cosa de la que quiera hablar-después de todo, no sueles ser tan caballero conmigo-
-yo…-

Cuando menos se dio cuenta la chica se la acercaba más y más y no podía alejarla, si Sirius descubría que había dejado que lo besen, nunca lo perdonaría, además él no quería se versado, pero no tenía idea de que hacer, ni siquiera en el cuerpo de Sirius podía ser como Sirius y mandarla a volar.

-Remus…-dijo Úrsula mientras salían de las tres escobas para evadir el ruido- me divertí mucho esta noche ¿Quién se imaginaria que teníamos tanto en común?-
-si…-dijo Sirius, que ya no se acordaba de nada-sabes es tan curioso, que deberíamos hacer una lista de ello, ¡ya sé! Escríbela y me la das en clase-“para que al menos Remus lo sepa”...pensó
-que gracioso…oyes-dijo un poco más seria-¿puedo preguntarte algo?-
-claro…-
-nos conocemos hace más de cuatro años… ¿porqué invitarme ahora, no crees que, arruinamos nuestra amistad?-

Oh no, aquí iba de nuevo, la sensación de nauseas, no estaba hecho para ser tierno y cursi, no podía decirle cosas bobas y poéticas…a pesar de ser Remus, no era como Remus y no pensaba como Remus, así que dijo las cosas como mejor pudo hacerlo
         
       -la verdad es que pienso que eres muy atractiva-
                -¿de...de verdad?-
-claro…incluso de niña eras bonita, la verdad es que me gustas desde primer año…eso creo-
-¿sí? Y ¿por qué?-
-bueno ya sabes...eres…bonita-
-¿es decir que te gusta cómo me veo…y nada más?-
-¡CLARO QUE NO! ¿Cómo pensar semejante frivolidad?...eres…también eres…muy inteligente…sacamos la mejores notas de los merodeadores…claro además de Sirius, él ni siquiera necesita estudiar-
-si…eso creo…pero…-

Entonces fueron interrumpidos por una discusión que iba saliendo de la fiesta

-¿cómo se te ocurre?-dijo la chica con la que Peter salía al pobre Colagusano que se moría de vergüenza
-fue un accidente…-
-¿un accidente…? Te diré que fue un accidente ¡aceptar salir contigo!, es el peor San Valentín de mi vida…debía aceptar la invitación de Diggory –y se fue enojada, entonces Sirius y Úrsula vieron que el cabello de la chica estaba completamente quemado por atrás y mientras Colagusano entraba a la fiesta Úrsula y Sirius comenzaron a reír a carcajadas

Mientras reían, Úrsula se apoyó en el pecho de Sirius y alzó la cabeza para encontrar su rostro

                -sabes…-dijo ella- no me importa arruinar nuestra amistad-
                -¿a no?-dijo Sirius muy nervioso
-no-dijo ella acercando se a sus labios-porque nunca fuimos amigos, nos gustábamos desde siempre, pero no lo aceptamos hasta ahora-

Úrsula se acercaba más y más, ¡ahora sí! Sirius podía vomitar en cualquier momento…no podía besarla, trató de alejarse pero no resultó, entonces escucharon un ruido

-E…e…en serio, no es buena idea-decía Remus mientras salía de las tres escobas empujado por la chica rubia
-oye bailamos mucho…ya estoy cansada…ahora ¿qué tal ese beso que me prometiste?-
-¡¿QUÉ?!-dijo Sirius separándose de Úrsula de un empujón-Re…Sirius ¿ibas a besarla?-
-no tenia opción...yo…-
-Remus que tiene de malo-dijo Úrsula a Sirius-déjalos en paz, salieron a hacer lo mismo que nosotros…-
-¿tienes que estar bromeando?-Remus- ¡eso si es enfermizo!-
-¡no es tu asunto Sirius!-dijo Úrsula
-¿enfermizo?-dijo Sirius molesto-Ibas a besar a “Mala Suerte-Jones”-
-¿disculpa?-dijo la rubia muy confundida
-¡pero tú vas a besara tu prima!-
-¿qué?-dijo Úrsula-¿Qué qué esta…?-

Pero no hubo necesidad de preguntar, en ese momento tanto Remus como Sirius se comenzaron a sentir extraño, fue entonces cuando la poción perdió du efecto si encontraron nuevamente en sus verdaderos cuerpos
                -¡Iuuu!-dijo Jones-iba a besar al cerebrito de Lupin-
                -¿Remus…?... ¿Sirius…? ¿Alguien me explica qué demonios…? …¿IBAS A BESARME?-
-en teoría iba a besar a Remus…lo cual es genial porque descubrimos que si te gusta-Úrsula lo miró atónita y muy enojada-así que no estás molesta ¿verdad?-
-una palabra…LEVICORPUS- dijo sacando su varita de su abrigo y Sirius terminó de cabeza flotando en el aire-promete no volver a meterte en mi vida-
-lo prometo-
-promete no mencionar nada de lo que te dije o hice-
-como si quisiera recordarlo-
-¡promételo!-
-¡lo promete, lo prometo!-
-y promete bailar conmigo-dio Jones Sirius miró a Úrsula ella aún se veía firme
-bueno…está bien…-entonces Sirius bajo del aire-pero sólo una can…-pero no pudo decir más ya que Jones lo arrastraba de vuelta a las tres escobas
Remus y Úrsula se miraron por un rato, ella refunfuñó y se sentó en una banca cercana. Lo dudo un segundo, pero fue tras ella y se sentó a su lado
                -¿estas…enojada con Sirius?-
                -no-dijo ella muy seria
                -estas… ¿enojada conmigo?-
                -Sí-dijo aun más firme- a menos de que me explique el porqué-
-lo que pasa es que…es muy complicado….yo, bueno, lo único que quería era…se bueno hablando con las chicas, para poder invitarte a salir, no pensé que se saldría de control-
-¡y vaya que se salió de control!-dijo divertida-iba a besar a Jones-
-si…no era algo que tenía planeado…-
-¿por qué no?-
-nunca he besado a una chica y el hecho de que ella me estuviera presionando me ponía muy nervioso-
Úrsula lo miró tiernamente y se acercó para besarlo, Remus se estremeció, pero fue un beso tan fugaz que no pudo meditarlo
                -¿te sentiste nervioso?-
                -algo…-
-se te ira quitando el miedo no te preocupes…-se puso de pie y comenzó a caminara a las tres escobas-es cuestión…de práctica-dijo volteando para sonreírle
-¿quieres bailar?-dijo Remus poniéndose de pie rápidamente
-la fiesta casi termina… ¿por qué no?-comenzaron a caminara y Úrsula le tomó la mano
-así que… ¿yo… te gusto?-
-¡CALLATE LUNÁTICO!-dijo entre carcajadas-eso y todo lo que ocurrió hoy será nuestro secreto-